Acoso sexual en la sala de clases: La lucha de las alumnas del Liceo 7 de Providencia

Acoso sexual en la sala de clases: La lucha de las alumnas del Liceo 7 de Providencia

Por Camila Muñoz

“Ni me callo ni lo aguanto” es el nombre de la campaña que organizaron alumnas del Liceo 7 de niñas de Providencia en el primer semestre de 2017 donde denuncian reiterados casos de acoso sexual en el plantel escolar. Tras meses de manifestaciones, paralizaciones en el establecimiento y distintas reuniones con directivos del liceo, actualmente alrededor de siete profesores e inspectores se encuentran denunciados y en investigaciones.

“Recién había terminado el recreo y yo estaba terminando de comer mi colación (que era un plátano) junto a mis compañeras. Entra el profesor, deja sus cosas y se comienza a pasear por la sala hasta llegar a nuestros puestos, ´anda golosa´, me dijo mientras miraba cómo comía, después de un rato mi compañera me pasó otro pedazo y escuché al profesor decir: ‘ya va por el segundo´, me miraba con una cara que realmente me daba miedo, sólo desvié la mirada y me quedé pensando en lo que había pasado”. Este es el testimonio número 6 de un total de casi 80 recopilados por la campaña dentro del establecimiento, donde niñas de distintas cursos y edades relatan lo que han vivido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia sexual como: “Todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”.

Fue por testimonios como el descrito, que las estudiantes del Liceo 7 de Providencia manifestaron su profundo descontento hacia los distintos tipos de denuncias de abusos de género y violencia psicológica y sexual que han recibido de parte de profesores y funcionarios del establecimiento.

Son alrededor de 80 denuncias recibidas por el emblemático liceo de niñas, donde tras la polémica generada por campaña, decidieron crear una Comisión de Género dentro del plantel y tras la escasa respuesta de las autoridades de su establecimiento, el pasado mes mayo realizaron una movilización en protesta hacia estas acciones.

Relación de poder

“Una compañera se acercó a preguntarle algo al profesor y él de la nada le dice: ‘qué lindas piernas tiene usted’”. Testimonio 57.

Según estadísticas de la Policía de Investigaciones, el 79% de las denuncias por delitos sexuales apuntan a abusos contra menores de edad, esto representa a 4.890 denuncias de un total de 6.190 registradas en el año 2015.

Belén Olave (17) es alumna del Liceo 7 de Providencia y forma parte del Comité de Género del recinto escolar que se creó luego de la campaña “Ni me callo ni lo aguanto”, “esto nace del nivel de segundos medios, ellas exponen un comunicado donde tienen cuatro testimonios y se lo leen al Consejo de Delegados de Curso (CODECU) luego se baja la información hacia los cursos y se comienza a generar este movimiento donde se hace una comisión de difusión, de logística y de género”, comenta.

Fue así como se inició la recopilación de relatos de otros cursos de episodios de violencia sexual, que hayan vivido o presenciado las alumnas durante su estadía en el liceo. En su gran mayoría, los testimonios son anónimos. Sí se pidió que se escribiera el nivel que cursaba cada niña o adolescente, donde se identificaban casos de acoso sexual, discriminación y violencia de género.

“Las denuncias son por discriminación por orientación sexual y también eran clásicos los comentarios -que tenía el pelo corto- como de aspecto físico. También hubo casos de xenofobia de parte de inspectoras”, cuenta la estudiante.

                                         María José Mosciatti

Tal como lo menciona María José Mosciatti (19) presidenta de curso del Liceo 7 de Providencia; esta campaña se amplió a otros colegios que quisieron replicar la iniciativa, “por ejemplo el Liceo Tajamar también empezó a pedir testimonios, el Carmela (Carvajal) ya tenía un trabajo desde antes y siguió con su procedimiento en este tema”.

Belén y María José han sido clave dentro del movimiento contra el acoso sexual en el Liceo 7 de Providencia. “Partimos con la visibilidad de la problemática, que partió con el nivel de los segundos medios y ahí como estudiantado tomamos hartas medidas para difundir el problema que estábamos teniendo y luego poder tratarlo”, explica Belén.

Las alumnas relatan que no recibieron gran ayuda por parte de la dirección del establecimiento y consideran que el director de ese entonces, Cristián Núñez, fue uno de los obstáculos para que la campaña tomara aún más fuerza. “Cuando empezó a explotar todo nos llamó a una reunión a las presidentas de cada curso y claro, nos contaba que teníamos que seguir el conducto regular y que esto iba a empezar a funcionar, pero teníamos que seguirlo”. Además, señalan que el representante de los profesores trató de exponer que las cosas no se hicieran de manera precipitada, “tratando de convencernos que no nos moviéramos tanto y que siguiéramos el conducto regular”.

Fue así como pasaron los días de abril y mayo y la repercusión de “Ni me callo ni lo aguanto” era cada vez más grande. El director del Liceo 7 les planteó a las alumnas que el tema de acoso sexual lo trabajaran con una organización, en este caso la organización Fundación para la Confianza. A parte del alumnado no les gustó la propuesta.

En paralelo, el Centro de Padres del Liceo 7 realizó un comunicado oficial donde declaran el absoluto apoyo a la campaña, haciendo un llamado a los profesores y asistentes de la educación de no continuar, haciendo sentir culpables a las alumnas por denunciar este tipo de violencia. “Acompañamos a nuestras hijas en su consigna de “No me callo ni lo aguanto” porque creemos que ellas no mienten y no exageran cuando piden a la autoridad que sea hagan cargo de solucionar los problemas que vienen denunciando por años, y que, según han expuesto, nadie las ha tomado en cuenta”.

Conductas normalizadas

Belén Olave y María José

“El profe me toca las piernas y siempre recibo miradas de parte de él que me hacen sentir incómoda”. Testimonio 47

Tras no recibir respuestas claras y medidas que pusieran fin estas prácticas de acoso sexual, las alumnas decidieron tomarse el establecimiento a principios de junio por aproximadamente dos semanas. Su petitorio esencialmente se basó en solicitar a la dirección que los profesores acusadores salieran del aula hasta que se solucionara el problema. “Por eso comenzaron todos los paros, porque las niñas no querían tener clases con los profesores con los cuáles se sentían acosadas o vulneradas, entonces eso era el mínimo”, comenta María José.

Otra de las peticiones se enfocó en elaborar un manual de convivencia escolar, mejorar el procedimiento de denuncia e investigación en casos de violencia o acoso sexual y que se hiciera una capacitación al profesorado en educación no sexista obligatoriamente, incluso Interestamental.

Según estadísticas entregadas por la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDC), Chile ocupa el tercer puesto a nivel mundial en la tasa de denuncias de abuso sexual infantil.

“A las niñas les costó mucho … quizás cuando se hizo esta oleada de ´ya saquemos los testimonios´, muchas de las niñas por la fuerte de la experiencia prefirieron no contarlo. Si vamos al curso, la mayoría son casos de acoso sexual con un profesor. Son alumnas muy pequeñas, alumnas de séptimo u octavo”, detalla María José.

Belén relata que existe una normalización de estas conductas dentro del colegio. “Siempre se hablaba de que profesores ejercían la violencia y era algo que se hablaba, pero estaba muy normalizado. También es por las relaciones de poder que hay entre profes y alumnas, también porque hay personas muy antiguas en el liceo que son intocables, entonces eso permita que suceda todo esto”.

“Había cursos que decían no, que esto casi era inventado, que le estaban poniendo mucho color; eran las estudiantes que finalmente normalizaban más la violencia, hubo cursos enteros que no creían las denuncias. Hay algunas que nos les creen a las alumnas porque tienen buena relación con el profesor”, explica María José.

“Creo que (los acosos) los atribuyen a que el colegio es una república independiente, que podemos hacer lo que queremos, es como si ley chilena no atravesara el colegio, como que las niñas pensaban que la única instancia para denunciar los acosos, era por problemas de convivencia escolar y si no las pescaban pucha hay que aguantarse no más”, agrega la estudiante.

Protocolos inconexos

“Una compañera iba caminado por el pasillo y se topa con el profesor, éste le dice: ´¿usted por qué no anda con los labios sexys de siempre? ´”. Testimonio 59

“Antes no se hacía nada, ahora están denunciados, pero antes nada, porque ellos son profes que llevan muchos años en el establecimiento y son como profes-dioses, tú le llegabas a decir algo a tus profes jefes y te responde, pero ella o él es así.´ Hay procedimientos, pero no funcionan, llevas el caso a convivencia escolar y al final la misma alumna tiene que casi pedirle disculpas al profesor por haberle gritado”, comenta María José.

Otro de los puntos más trascendentales del petitorio repara en la ausencia de protocolos a la hora de hacer las denuncias a dirección. “Primero, (la alumna) debe tratar de solucionarlo con el profesor  y después si no lo logra, va al profe jefe y ahí él trata de conversarlo o se lleva a convivencia escolar, todo depende de la gravedad que – al final – el mismo profesor le atribuye al problema”, cuenta Belén.

Paso a paso con la Comisión de Género

A partir de oleada de testimonios de la campaña “Ni me callo ni lo aguanto”, es que surge la Comisión de Género del Liceo 7. Belén es una de sus integrantes y comenzó a hacerse cargo de las denuncias. Cuenta que, creado el espacio, varias organizaciones de afuera del Liceo 7 se acercaron, ofreciéndoles información y ayuda. “La comisión es abierta, se hizo el llamado a que cualquier persona pudiese entrar, al principio cuando empezaron las clases normales tratamos de organizar foros para informar a las niñas sobre las denuncias “.

Belén dice que los desafíos de futuro para ellas se enmarcan en presionar para que finalmente se establezca un protocolo en caso de acoso sexual y que en esta iniciativa esté presente la participación del estudiantado, además de la realización de foros informativos sobre la discriminación y violencia de género. “La mayor ganancia (de la campaña) fue poner el tema en la mesa y la desnormalización del acoso”, cuenta.

Para María José campaña y petitorio ayudaron de manera considerable a que se hablara del tema y cree que debiese haber más fiscalización por parte del Ministerio de Educación y mayor filtro a la hora de seleccionar a los docentes. “Sirvió caleta para que la educación no sexista fuera más visible en los petitorios d los diferentes establecimientos “.

*Ambas alumnas entrevistadas declararon no haber sido acosadas sexualmente en el Liceo 7.

 

 

 

 

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