Adriana Muñoz senadora PPD: “El gobierno de Sebastián Piñera se está haciendo cargo de una agenda que dejó la ex presidenta Bachelet”

Adriana Muñoz senadora PPD: “El gobierno de Sebastián Piñera se está haciendo cargo de una agenda que dejó la ex presidenta Bachelet”

Por Catalina Arenas

Autora de la ley que tipificó el femicidio, fue la primera mujer en presidir la Cámara Baja y actualmente es senadora (PPD) por la Región de Coquimbo. Adriana Muñoz además encabeza la Comisión Especial de la Mujer y Equidad de Género que estudia el proyecto de ley sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia presentado por la ex presidenta Michelle Bachelet, en noviembre de 2016 y que ahora se encuentra con urgencia simple. Más allá de las críticas al feminismo institucional, Muñoz se mantiene a pie del cañón y desde ese lugar analiza y evalúa los alcances de la Agenda Mujer del Ejecutivo y el primer año de la administración Piñera, en su segundo tiempo.

Para la congresista no es fácil sintetizar las conclusiones y emociones que provocó en ella el pasado 8 de marzo. No es una imagen ligera de recordar porque ese día marca un hito más que conmemorar en la línea de tiempo del movimiento feminista que data de fines del siglo XIX, pero que en su memoria se vuelve nítido desde los años 70’ cuando se encontraba exiliada en Viena, Austria. Ahí fue influenciada por el movimiento feminista en Europa, pero sus referentes son las estadounidenses. Ya de regreso en Chile, se vinculó a La Morada y colaboró con el Centro de Estudios de la Mujer (CEM).

En ese centro, un grupo de teóricas resumieron en diez ejes una primera agenda de propuestas para la democracia que evidenciaban problemáticas como la violencia contra las mujeres, el acoso sexual, el divorcio, el aborto y la igualdad ante la ley.Una instancia que fue permeada por el ímpetu de Julieta Kirkwood; socióloga, cientista política, catedrática y activista feminista. “Desde ese espacio se comenzó a generar entre las mujeres académicas también un conocimiento feminista de la condición de las mujeres”, repasa.

Volviendo al 2019, la socióloga y politóloga divisa una confrontación. Por un lado, están las leyes y los derechos que el Estado les garantiza a las mujeres que viven en Chile y, por el otro, una persistente violencia contra ellas que se manifiesta en distintas formas como el acoso callejero, la violencia doméstica, el femicidio y la violencia sexual. “Son las universitarias y las actrices las que develan esta forma tan subterránea de operar del machismo que se contrasta con todos los derechos que, aunque tutelados, se vulneran”. Lo agradece la senadora.

A un año de gestión de la segunda administración de Sebastián Piñera y después que 500 mil mujeres se tomaran las calles y marcharan el 8 de marzo, apunta: “Esta cantidad de mujeres interpela al gobierno directamente pero también a los políticos de izquierda, centro y derecha. Este gobierno comete un error al entender que el feminismo es un tema partidario, político y tradicional, cuando el feminismo en realidad es la lucha de las mujeres por sus derechos El gobierno actuó mal desde el principio porque para ellos, es muy difícil darse cuenta de la oferta cultural que tiene el movimiento feminista. Por lo menos, al final se dieron cuenta del error”, complementa.

Un huevo al televisor

“El gobierno de Sebastián Piñera se está haciendo cargo de una agenda que dejó la ex presidenta Bachelet, o sea proyectos nuevos del gobierno no he visto claramente”, puntualiza. Así alude a la ley por el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Otro buen ejemplo es el “Instructivo Presidencial en materia de acoso para la prevención y denuncia del acoso laboral y sexual en servicios del Estado”; buenas prácticas que impulsó la ex presidenta Bachelet en su primer y segundo periodo.

Es la ex presidenta – aclara la ex militante del Partido Socialista Adriana Muñoz – quien instaló por primera vez  la perspectiva de género en un programa de gobierno y no otro. Con asombro y una cuota de indignación recuerda lo que le provocó escuchar al presidente Piñera decir en su primer mandato que su gestión aprobó y promulgó la Ley de Femicidio cuando el proyecto ya estaba en comisión mixta en el momento que asumió. “Me dieron ganas de tirarle un huevo a la pantalla de la televisión cuando escuché esto porque, primero, la autoría es de parlamentarias, y después la presidenta Bachelet fue quien nos ayudó a tramitarlo durante todo su gobierno”

Insiste que el actual gobierno ha tomado la posta en la tramitación del proyecto de ley por el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. “Esta ley fue aprobada por la Cámara de Diputados, pero yo creo que tiene bastantes debilidades”, critica Muñoz. Las falencias radicarían en la ausencia de un estatuto único con la conceptualización de todas las manifestaciones de la violencia de género. Una norma general que establezca una diferenciación entre ellas, además de las las penas proporcionales aplicadas para cada agresión y discriminación. “Se lo he planteado en varias oportunidades a la ministra Isabel Plá porque creo que es el momento que nosotras enmendemos todo lo limitado que han sido las leyes de violencia contra las mujeres”.

Pese a los reparos, la senadora valora que este proyecto de ley busque la integralidad que permitiría incorporar otras mociones parlamentarias como la Ley Gabriela que pretende ampliar el concepto de violencia de género, sumar el femicidio en lo público y el proyecto que tipificaría el acoso sexual institucional.

“Aunque nos demoremos. Le decía a la ministra que no nos ponga urgencia en esto porque tenemos que deshacer una barrera que no va a ser fácil de romper y con suma urgencia no vamos a poder profundizar en este cambio”. La senadora Muñoz valora la participación de la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Isabel Plá porque se evidencia cómo “hemos ganado en conceptos, definiciones porque hoy, ya no se habla de violencia solamente intrafamiliar. La propia ministra habla de violencia de género, lo que a mí me parece un paso revolucionario en relación con lo que escuchábamos antes (…) Cuando tus conceptos y tu visión triunfa y que sean normalizados por todo el mundo, es decir, que usan y aplican tus propios conceptos, habremos ganado después de casi tres décadas de trabajo permanente desde una mirada feminista de la situación de las mujeres.”

Violencia de género, la pariente pobre

Respecto a otros compromisos del actual gobierno, la senadora también observa que la instalación de brazaletes propuesta (para el monitoreo telemático) para los agresores y mujeres que sobreviven a la violencia, no es nueva. Recuerda que trabajó en una similar cuando era diputada en 2012, inspirada en la experiencia española. Así describe el periplo de esta medida: “ El seguimiento telemático es un instrumento que, recién cuando fui senadora, pude insistir en su tramitación en la Comisión de Constitución. Dirimieron y lo llevé a la sala donde fue aprobado. Sin embargo, volvió a la Cámara de Diputados y no sucedió nada porque desde 2017 que está botado en la Comisión de Familia”, relata.

Ante el peligro de estigmatización hacia la mujer y la victimización secundaria que la instalación de brazaletes provoca, la parlamentaria insiste que el problema de fondo está en los recursos que los gobiernos no han depositado en este tipo de proyectos. “Esto se recrudece en la medida que la violencia de género se percibe como el pariente pobre de la violencia porque los gobiernos prefieren no invertir y reconocer las penas superiores que merecen los maltratadores y violadores”, denuncia.

Gobierno en una encrucijada fundamentalista

Adriana Muñoz reflexiona sobre el rebrote fundamentalista en el mundo y en Chile. Percibe con preocupación el resurgimiento de grupos homofóbicos, fascistas y ultraconservadores representados en figuras como José Antonio Kast y Jair Bolsonaro presidente de Brasil. Para ella, el fundamentalismo que se está instalando en latinoamericana pone en una encrucijada al presidente Sebastián Piñera. El Presidente vive en una dualidad porque él tiene un discurso bien liberal pero también requiere los votos del sector más ‘fascistoide’ de su alianza que limita el discurso tan progresista y abierto que él pretende demostrar. Tiene que convivir con esas almas que hay al interior de Chile Vamos”.

Frente a esto, la senadora defiende el papel de la oposición y de la gestión de propuestas que avanzan en materia de derechos para las mujeres y la disidencia sexual. Sin embargo, su mea culpa radica en la capacidad de sensibilización en el Congreso: “Nosotras en los noventa respondíamos más rápido cuando estaba la necesidad de ejecutar esa agenda (…) estos temas han seguido impactando y evidenciando la visión machista de los parlamentarios, ya sean de derecha o de la centro izquierda”.

Cirugía institucional para los derechos de las mujeres

Otro asunto de preocupación en las últimas semanas es la precarización laboral de las funcionarias del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género y Sernameg, en especial aquellas que reciben y acompañan a las mujeres que sobreviven a violencia doméstica y femicidios frustrados. En consecuencia, cerca de la mitad Centros de Atención a la Mujer de la Región Metropolitana se encuentran en paro y movilizados como el de Recoleta, que estuvo en paro por violencia institucional expresada en el no pago de sueldos, en las múltiples funciones que se les adjudica a las trabajadoras y el no respeto a sus derechos laborales como licencias médicas.

“Hay que hacer un cambio cultural muy fuerte”. Lamenta que no se les esté pagando a las mujeres funcionarias porque es un problema sistemático que evidencia una mala administración por parte del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, una cartera que debiese tener la máxima importancia financiera, administrativa y de gestión. “La institucionalidad dependiente del Ministerio de la Mujer es pobre respecto a los presupuestos que maneja en comparación con otros ministerios, y creo que en ese sentido falta fortalecerlo, definir bien sus funciones y las de las trabajadoras y, además, reforzar a las regiones porque también ocurre violencia muy severa y oculta porque las mujeres no se atreven a denunciar”, propone la senadora Muñoz, quien también integra la Comisión de Trabajo.

Las mujeres han creído y el sistema ha fallado

Durante dos años consecutivos, en la comuna de Illapel, se registraron los primeros femicidios anuales en Chile. Uno de ellos fue el de María Magdalena Núñez apuñalada por su cónyuge en enero de 2012. Ella, como muchas otras mujeres, había denunciado la violencia que vivía en dos oportunidades al Sernam de la región Coquimbo por amenazas de muerte.

Datos de la IV Encuesta Nacional de Derechos Humanos del INDH dan cuenta que en 2018, mil de cada 100 mil mujeres denunciaron a sus parejas o ex parejas por maltrato físico o psicológico. “Las mujeres han creído y confiado en el sistema legislativo y judicial, hacen la denuncia y luego se sienten desprotegidas porque la medida cautelar no sirve para nada; no es eficaz porque los agresores igual intimidan a las mujeres hasta matarlas”, expresa con preocupación Adriana Muñoz.

Ese 2012 hubo tres femicidios en esa región de acuerdo con el recuento anual de la Red chilena contra la Violencia hacia la Mujer.

Adriana Muñoz recuerda que fue interpelada por el femicidio de María Magdalena Núñez cuando sus familiares llegaron a su oficina y tomó conocimiento de lo sucedido. “Ella vivía en la zona minera de Enami y se separó de su marido porque él la golpeaba. Volvió a celebrar el año nuevo con su mamá y con sus hijos, pero su ex pareja le insistió en quedarse en la casa de él para que pudiera estar con los niños. Ella acepta y, al día siguiente, ya estaba muerta, la crónica policial aseguraba que era un suicidio tras constatar siete puñaladas”, relata la senadora.

Un año después, se develó el femicidio y la negligencia de las policías y autoridades locales, otorgándole 13 años de cárcel al femicida Manuel Huerta.

Otro tipo de maltrato hacia las mujeres son las amenazas. El Informe Anual del INDH 2018 evidenció que el 44% de las personas encuestadas se ha enterado o ha sido testigo de este tipo de agresión contra las mujeres. Tal como fue el caso de la propia parlamentaria, quien fue acosada y amenazada cuando era diputada. “Me insultaron permanente por teléfono a mí y a las secretarias que trabajan en mi equipo y después de seis meses, denuncié porque las secretarias me dijeron que ya no soportaban la situación”, relata Adriana Muñoz como un episodio que la marcó, aunque fue resguardada por los tribunales con el servicio de escoltas.

Hoy ya no es solo por teléfono, también la tecnología ha propiciado otras situaciones de riesgo en Internet. “Lo que logramos con denunciar el ciberacoso (violencia de género online) es que, yendo a la PDI o a Carabineros, tienen que acoger la denuncia y para eso el Fiscal Nacional Jorge Abbott nombró al Fiscal Regional Metropolitano Oriente, Manuel Guerra, para que recopile todas las denuncias y cree una plataforma de seguimiento a estos casos para saber cómo operan(…) Y si no le acogen la denuncia, puede hacernos llegar públicamente una queja a la Comisión de Mujer y Equidad de Género del Senado y contarnos su situación. No estará tipificado en la ley, pero es un delito y las policías tienen persecutores del ciberespacio”, dispone la senadora.

Adriana Muñoz ocupó un escaño en la Cámara de Diputados durante 20 años. Desde el gobierno de Patricio Aylwin, se percata cómo lentamente ha evolucionando el debate de las agendas que podrían interpretar las necesidades de las mujeres que viven en Chile. “En esa época, costaba hablar de violencia de género porque para los congresistas de derecha era un concepto marxista, lo consideraban un concepto revolucionario que venía a alterar las relaciones entre los hombres y las mujeres” recuerda la senadora PPD y advierte que “si uno recupera los debates de ese tiempo se encontrará con lo complejo que fue instalar cada uno de los proyectos que buscaban romper con la situación de opresión de las mujeres”.

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